AriaHealth.com

1-877-808-ARIA

Los niños y su noción de la muerte

Todos los niños, a cualquier edad, tienen su propia noción de la muerte. Para un niño con una enfermedad terminal, las experiencias previas con la muerte y otros factores como la edad, el desarrollo emocional y el entorno influyen en nuestra propia noción de la muerte. Los dibujos animados, las películas, la televisión y los videojuegos están repletos de imágenes de muerte. El niño con una enfermedad terminal puede haber haber experimentado anteriormente la muerte de un familiar, un amigo o una mascota.

Con frecuencia, los adultos transfieren a sus hijos conceptos erróneos sobre la muerte y temor a ella. Tratar a la muerte como parte de la vida es difícil, pero puede ayudar a aliviar un poco el miedo y la confusión asociados a ella. Tratar con la muerte es algo que debe hacerse dentro de las creencias y costumbres de la familia.

La edad de desarrollo es un término amplio que se utiliza para describir la madurez del desarrollo del proceso del pensamiento. Los niños pueden ser más o menos maduros en su razonamiento y procesamiento de la información que otros niños de edad similar. Los siguientes son las nociones de muerte que tienen los niños de acuerdo con sus edades de desarrollo:

  • Bebés. Para un bebé, la muerte no es una noción real. Sin embargo, reaccionan cuando son separados de sus padres, a los procedimientos dolorosos y a cualquier alteración en su rutina. Un bebé con una enfermedad terminal requerirá el mismo cuidado, físico y emocional, para mantener un entorno cómodo como cualquier otro grupo etario. Mantener una rutina constante es importante para el bebé y para sus cuidadores. Como los bebés no pueden comunicar verbalmente sus necesidades, suelen expresar miedo por medio del llanto.

  • Niños pequeños. Para los niños pequeños, la muerte tiene muy poco sentido. Pueden recibir ansiedad de las emociones de quienes los rodean. Cuando los padres y los seres queridos de un niño están tristes, deprimidos, asustados o enojados, los niños sienten esas emociones y se alteran o se asustan. Los términos "muerte", "para siempre" o "permanente" pueden no tener valor real para los niños de este grupo etario. Incluso si el niño ha tenido experiencias anteriores con la muerte, quizás no entienda la relación entre la vida y la muerte. La muerte no es un estado permanente.

  • Niños en edad preescolar. Los niños en edad preescolar pueden comenzar a entender que la muerte es algo a lo que los adultos le temen. Este grupo etario puede ver a la muerte como algo temporal o reversible, como en los dibujos animados. La muerte suele explicársele a este grupo etario como "se fue al cielo". La mayoría de los niños de este grupo etario no entiende que la muerte es permanente, que todos nosotros y todas las cosas vivientes moriremos algún día y que las cosas muertas no comen, duermen ni respiran. La muerte no debe explicarse como "dormir".

    La experiencia de los niños con la muerte está influenciada por quienes los rodean. Pueden hacer preguntas acerca de por qué y cómo ocurre la muerte. Los niños en edad preescolar pueden sentir que sus pensamientos o acciones han causado la muerte y/o la tristeza de quienes los rodean. Pueden experimentar sentimientos de culpa y vergüenza.

    Cuando los niños de este grupo etario contraen una enfermedad grave, pueden llegar a pensar que es un castigo por algo que hicieron o pensaron. No entienden cómo sus padres no los protegieron de esta enfermedad.

    Esta idea puede hacer que los hermanos, de esta misma edad, de un niño que se está muriendo sientan que ellos son la causa de la enfermedad y la muerte. Los hermanos pequeños de niños que se están muriendo también necesitan apoyo y consuelo durante este período.

  • Niños en edad escolar. Los niños en edad escolar están desarrollando un entendimiento más realista de la muerte. A pesar de que la muerte puede ser personificada como un ángel, un esqueleto o un fantasma, este grupo etario está comenzando a entender que la muerte es algo permanente, universal e inevitable. Pueden tener mucha curiosidad acerca del proceso físico de la muerte y de qué pasa luego de que una persona muere. Pueden temer su propia muerte debido a la incertidumbre acerca de lo que les ocurrirá luego de que mueran. Para un niño en edad escolar, el miedo a lo desconocido, la pérdida de control y la separación de la familia y amigos pueden ser las principales fuentes de ansiedad y temor relacionadas con la muerte.

  • Adolescentes. Al igual que con personas de todas las edades, las experiencias y el desarrollo emocional afectan en gran medida la noción de la muerte que tiene un adolescente. La mayoría de los adolescentes comprenden que la noción de la muerte es permanente, universal e inevitable. Pueden o no haber tenido experiencias previas con la muerte de un familiar, amigo o mascota.

    Los adolescentes, al igual que los adultos, quizás quieran observar sus rituales religiosos o culturales.

    La mayoría de los adolescentes está empezando a establecer su identidad, su independencia y sus relaciones con el grupo de pares. Un tema que predomina en la adolescencia es el sentimiento de inmortalidad o de estar exento de la muerte. La consciencia de sus propias muertes amenaza todos estos objetivos. La negación y las actitudes desafiantes pueden modificar, de repente, la personalidad de un adolescente que se enfrenta a la muerte. Los adolescentes pueden sentirse como si ya no pertenecieran o encajaran con sus pares. Además, pueden sentirse incapaces de comunicarse con sus padres.

    Otro concepto importante entre los adolescentes es el de la imagen propia. Una enfermedad terminal y/o los efectos del tratamiento pueden provocar muchos cambios físicos que los adolescentes deben soportar. Pueden sentirse solos en su lucha, asustados y enojados.

Es importante que los padres se den cuenta de que los niños de todas las edades responden a la muerte en formas únicas. Los niños necesitan apoyo y, en especial, a alguien que escuche sus opiniones y los consuele para aliviar sus miedos.

Quick Find