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Tumores encefálico

¿Qué es un tumor encefálico?

Un tumor encefálico es un crecimiento anormal de tejido en el encéfalo. El tumor se puede originar en el encéfalo mismo (tumor encefálico primario), o venir de otra parte del cuerpo y viajar al encéfalo (tumor metastásico o secundario). Los tumores encefálicos se pueden clasificar como benignos (no cancerosos) o malignos (cancerosos), dependiendo de su comportamiento.

Un tumor benigno no contiene células cancerosas y generalmente, una vez extirpado, no vuelve a aparecer. La mayoría de tumores encefálicos benignos tienen fronteras claras, lo que significa que no invaden el tejido circundante. Estos tumores pueden, sin embargo, causar síntomas similares a los tumores cancerosos debido a su tamaño y ubicación en el cerebro.

Los tumores encefálicos malignos contienen células cancerosas. Los tumores encefálicos malignos generalmente son de crecimiento rápido e invaden el tejido circundante. Los tumores encefálicos malignos muy raramente se propagan a a otras áreas del cuerpo, pero pueden volver a aparecer después del tratamiento. Algunas veces, los tumores encefálicos no cancerosos se llaman malignos debido a su tamaño y ubicación, y el daño que pueden causar a las funciones vitales del encéfalo.

Los tumores encefálicos metastásicos son tumores que comienzan a crecer en otra parte del cuerpo, luego se propagan al encéfalo a través del sistema linfático y el torrente sanguíneo. Los tipos comunes de cáncer que pueden viajar al encéfalo incluyen cáncer de pulmón, cáncer del seno, cáncer nasofaríngeo, melanoma (un tipo de cáncer de piel), y cáncer del colon. Estos cánceres se describen y tratan con base en el tipo específico del cáncer. Por ejemplo, el cáncer del seno que se ha propagado al encéfalo todavía se le llama cáncer del seno.

Hechos acerca de los tumores encefálicos

De acuerdo al National Cancer Institute (Instituto Nacional del Cáncer):

  • Más de 23,000 personas en los EE.UU. serán diagnosticadas con tumores encefálicos o de médula espinal malignos durante el 2013.

  • Aproximadamente 14,000 personas en los EE.UU. morirán de tumores encefálicos en el 2013.

Ilustración de la vista lateral del encéfalo y las divisiones en cerebro, cerebelo y tronco del encéfalo
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¿Qué causa los tumores encefálicos?

La mayoría de tumores encefálicos tienen anormalidades de genes involucrados en el control del ciclo celular, ocasionando crecimiento celular incontrolado. Estas anormalidades son causadas por alteraciones directamente en los genes o por reordenamientos de cromosomas que cambian la función de un gen.

Los pacientes con ciertas condiciones genéticas (por ejemplo, neurofibromatosis, enfermedad de Von Hippel-Lindau, síndrome de Li-Fraumeni y retinoblastoma) tienen también un riesgo mayor de desarrollar tumores del sistema nervioso central. También han habido reportes de personas en la misma familia que desarrollan tumores encefálicos y que no tienen ninguno de estos síndromes genéticos.

Los trabajadores de las refinerías de petróleo, fabricación de caucho y químicos pueden tener una incidencia mayor de ciertos tipos de tumores, aunque no todos los estudios han encontrado tales vínculos. Se desconoce en este momento que la toxina química esté relacionada con un aumento en tumores.

Los pacientes que han recibido terapia de radiación en la cabeza como parte de un tratamiento anterior para otras malignidades están también en un riesgo mayor de nuevos tumores encefálicos.

¿Cuáles son los síntomas de un tumor encefálico?

Los siguientes son los síntomas más comunes de un tumor encefálico. Sin embargo, cada persona puede experimentar los síntomas de manera diferente. Los síntomas varían dependiendo del tamaño y ubicación del tumor. Muchos síntomas están relacionados con un aumento en la presión en o alrededor del encéfalo. No hay espacio de repuesto en el cráneo para nada excepto los tejidos delicados del cerebro y su fluido. Cualquier tumor, tejido o fluido extra, puede causar presión en el encéfalo y resultar en una presión intracraneal aumentada (ICP), lo que puede resultar que uno o más de los ventrículos que drenan el fluido cefalorraquídeo (CSF, el fluido que rodea el encéfalo y la médula espinal) se bloqueen y hagan que el fluido quede atrapado en el encéfalo. La ICP aumentada puede causar lo siguiente:

  • Dolor de cabeza

  • Vómitos (generalmente en la mañana)

  • Náuseas

  • Cambios en la personalidad

  • Irritabilidad

  • Somnolencia

  • Depresión

  • Función cardíaca y respiratoria disminuida y, eventualmente, coma si no es tratada.

Los síntomas de los tumores encefálicos en el cerebro (parte exterior del encéfalo) pueden incluir:

  • Síntomas causados por presión intracraneal aumentada (ICP)

  • Ataques

  • Cambios visuales

  • Habla incoherente

  • Parálisis o debilidad en la mitad del cuerpo o cara

  • Somnolencia y/o confusión

  • Cambios en la personalidad/alteración del juicio

  • Pérdida de la memoria de corto plazo

  • Trastornos del paso

  • Problemas de comunicación

Los síntomas de los tumores encefálicos en el tronco del encéfalo (base del encéfalo) pueden incluir:

  • Síntomas causados por presión intracraneal aumentada (ICP)

  • Problemas endocrinos (diabetes y/o regulación hormonal)

  • Cambios visuales o visión doble

  • Dolor de cabeza

  • Parálisis de los nervios/músculos de la cara, o la mitad del cuerpo

  • Cambios respiratorios

  • Andar torpe, no coordinado

  • Pérdida de la audición

  • Cambios en la personalidad

Los síntomas de los tumores encefálicos en el cerebelo (parte posterior del encéfalo) pueden incluir:

  • Síntomas causados por presión intracraneal aumentada (ICP)

  • Vómitos (generalmente ocurren en la mañana sin náuseas)

  • Dolor de cabeza

  • Movimientos musculares no coordinados

  • Problemas al caminar

Los síntomas de un tumor encefálico pueden parecerse a otras condiciones o problemas médicos. Siempre consulte con su médico para un diagnóstico. 

¿Cómo se diagnostica un tumor encefálico?

Además de un historial médico completo y examen físico, los procedimientos de diagnóstico para los tumores encefálicos pueden incluir los siguientes:

  • Pruebas de sangre y orina Estos incluyen marcadores de tumores y pruebas genéticas. 

  • Examen neurológico. El médico examina los reflejos, la fuerza muscular, el movimiento del ojo y la boca, coordinación y estado de alerta.

  • Tomografía computarizada (llamada también un CT o CAT). Un procedimiento de diagnóstico por imagen que utiliza una combinación de rayos X y tecnología computarizada para producir imágenes horizontales, o axiales (llamadas con frecuencia rebanadas) del cuerpo. Un CT muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, incluyendo los huesos, músculos, grasa y órganos como el cerebro. Las CT son más detalladas que los rayos X generales.

  • Imágenes por resonancia magnética (MRI) Un procedimiento de diagnóstico que utiliza una combinación de imanes grandes, radiofrecuencias y una computadora para producir imágenes detalladas de órganos y estructuras dentro del cuerpo. El MRI es muy útil para mirar en el encéfalo y médula espinal. El MRI funcional (fMRI) es una clase especial de MRI utilizado para determinar cuáles áreas del encéfalo están activas con funciones específicas. Esto se puede hacer mediante cirugía si el tumor está en un área vital del encéfalo. 

  • Rayos X. Una prueba diagnóstica que usa rayos de energía electromagnética invisible para producir imágenes de los tejidos internos, huesos y órganos sobre una película.

  • Arteriograma (llamado también un angiograma). Una radiografía de las arterias y venas para detectar obstrucción o estrechamiento de los vasos sanguíneos. (Esta prueba se usa con menos frecuencia que en el pasado, ya que ahora se pueden usar técnicas especiales de angiograma por CT o MRI para mirar a los vasos sanguíneos en el encéfalo.)

  • Arteriograma de resonancia magnética (MRA) o arteriograma de tomografía computarizada (CTA). Combinaciones de los escáners señalados antes. 

  • Mielograma. Un procedimiento que utiliza colorante inyectado en el canal espinal para hacer que la estructura sea claramente visible en los rayos X.

  • Punción espinal (llamada también punción lumbar). Una aguja especial se coloca en la parte baja de la espalda, en el canal espinal. Esta es un área alrededor de la médula espinal. Entonces se puede medir la presión en el canal espinal y encéfalo. Una pequeña cantidad de fluido espinal cerebral (CSF) se puede retirar y enviar para pruebas para determinar si hay una infección u otros problemas. El CSF es el fluido que baña el encéfalo y la médula espinal.

  • Tomografía por emisión de positrones (PET). Un tipo de procedimiento de la medicina nuclear. Esto significa que una minúscula cantidad de sustancia radioactiva, llamada un radionúclido (radiofármaco o trazador radioactivo), se inyecta en una vena durante el procedimiento para ayudar en el examen del tejido bajo estudio. Específicamente, los estudios PET evalúan el metabolismo de un órgano o tejido particular, para que la información acerca de la fisiología (funcionalidad) y anatomía (estructura) del órgano o tejido sea evaluada, así como sus propiedades bioquímicas. Así, la PET puede detectar cambios bioquímicos en un órgano o tejido que puedan identificar la aparición del proceso de una enfermedad antes de que se puedan ver cambios anatómicos relacionados con la enfermedad con otros procesos de imágenes, como la CT o MRI.

  • CT por emisión de fotón único (SPECT). También utiliza un radionúclido inyectado para mostrar áreas de mayor metabolismo y flujo de sangre. 

  • Espectroscopia por resonancia magnética (MRS). Un procedimiento que produce imágenes que describen la función en lugar de la forma. El equipo requiere una instalación especial, altamente compleja.

  • Biopsia de tumor. Un procedimiento en el cual se extirpa una muestra de tejido (con una aguja o durante la cirugía) para ser vista bajo un microscopio.

El diagnóstico de un tumor encefálico depende principalmente de los tipos de células involucradas y la ubicación del tumor. Los tumores se clasifican de I a IV con base en el tipo de células vistas en el examen con el microscopio, así como la tasa de crecimiento de las células. Los tumores encefálicos no se describen por etapas como otros tumores del cuerpo, porque casi nunca se mueven más allá del cerebro y la médula espinal. 

¿Cuáles son los tipos diferentes de tumores encefálicos?

Ilustración del encéfalo detallando sitios comunes de tumores, adulto
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Hay muchos tipos diferentes de tumores encefálicos. Generalmente se categorizan por el tipo de célula donde comienza el tumor, o también se categorizan por el área del encéfalo donde ocurren. Los tipos más comunes de tumores encefálicos incluyen los siguientes:

  • Gliomas. El tipo más común de tumor encefálico primario es un glioma. Los gliomas comienzan de las células gliales, que son el tejido de sostén del encéfalo. Hay varios tipos de gliomas, categorizados por el lugar donde se encuentran, y los tipos de células que originan el tumor. Los siguientes son los tipos diferentes de gliomas:

    • Astrocitomas. Los astrocitomas son tumores de las células gliales que se derivan de las células del tejido conectivo llamadas astrocitos. Estas células se pueden encontrar en cualquier lugar en el encéfalo o médula espinal. Los astrocitomas son el tipo más común de tumor encefálico infantil, y el tipo más común de tumor encefálico primario en adultos. Los astrocitomas se subdividen generalmente en tumores de alto grado, medio grado o bajo grado. Los astrocitomas de alto grado (glioblastomas) son los más malignos de todos los tumores encefálicos. Los astrocitomas se clasifican además por la presentación de signos, síntomas, tratamiento y prognosis, con base en la ubicación del tumor. La ubicación más común de estos tumores en niños es el cerebelo, donde son llamados astrocitomas cerebelosos. Estas personas generalmente tienen síntomas de presión intracraneal aumentada, dolor de cabeza y vómitos. También pueden haber problemas con el andar y la coordinación, así como con la doble visión. En los adultos, los astrocitomas son más comunes en los hemisferios cerebrales (cerebro), donde generlamente causan presión intracraneal aumentada (ICP), convulsiones o cambios en el comportamiento.

    • Gliomas del tronco encefálico. Los gliomas del tronco encefálico son tumores que se encuentran en el tronco encefálico. La mayoría de tumores del tronco encefálico no se pueden extirpar quirúrgicamente debido a la ubicación remota y delicada y función compleja que esta área controla. Los gliomas del tronco encefálico ocurren casi exclusivamente en niños; el grupo más frecuentemente afectado es el de niños en edad escolar. El niño generalmente no tiene presión intracraneal aumentada (ICP), pero puede tener problemas con visión doble, movimiento de la cara o un lado del cuerpo, o dificultad con el andar y la coordinación.

    • Ependimomas. Los ependimomas son también tumores de las células gliales. Generalmente se desarrollan en el revestimiento de los ventrículos o en la médula espinal. El lugar más común donde se encuentran en los niños es cerca del cerebelo. El tumor con frecuencia bloquea el flujo del CSF (fluido espinal cerebral, que baña el encéfalo y la médula espinal), causando presión intracraneal aumentada. Este tipo de tumor ocurre mayormente en niños menores de 10 años de edad. Los ependimomas pueden crecer lentamente, en comparación con los tumores encefálicos, pero pueden reaparecer después de terminar el tratamiento. La recurrencia de los ependimomas resulta en un tumor más invasivo con más resistencia al tratamiento. El dos por ciento de los tumores encefálicos son ependimomas.

    • Gliomas del nervio óptico. Los gliomas del nervio óptico se encuentran en o alrededor de los nervios que envían mensajes de los ojos al cerebro. Se encuentran con frecuencia en niños que tienen neurofibromatosis, una condición en un recién nacido que hace que tenga más probabilidades de desarrollar tumores en el encéfalo. Las personas generalmente experimentan pérdida de visión, así como problemas hormonales, ya que estos tumores se localizan generalmente en la base del encéfalo donde se localiza el control hormonal. Estos generalmente resultan difíciles de tratar debido a las estructuras circundantes sensibles del encéfalo.

    • Oligodendrogliomas. Este tipo de tumor también aparece de las células de sostén del encéfalo. Se encuentran comúnmente en los hemisferios cerebrales (cerebro). Las convulsiones son un síntoma muy común de estos tumores, así como dolor de cabeza, debilidad o cambios en la conducta y somnolencia. Estos tumores tienen una mejor prognosis que la mayoría de otros gliomas, pero se pueden volver más malignos con el tiempo. Cerca del dos por ciento de los tumores encefálicos son oligodendrogliomas.

  • Tumores metastásicos. En los adultos, los tumores encefálicos metastásicos son el tipo más común de tumores encefálicos. Estos son tumores que comienzan a crecer en otra parte del cuerpo, luego se propagan al cerebro a través del torrente sanguíneo. Cuando los tumores se propagan al encéfalo, comúnmente van a la parte del encéfalo llamada el hemisferio cerebral, o al cerebelo. Con frecuencia, un paciente puede tener varios tumores metastásicos en varias área diferentes del encéfalo. Los cánceres de pulmón, seno y colon viajan con frecuencia al encéfalo, como ocurre con ciertos cánceres de piel. Los tumores encefálicos metastásicos pueden ser bastante agresivos y pueden regresar incluso después de la cirugía, terapia de radiación y quimioterapia.

  • Meningiomas. Los meningiomas generalmente son tumores benignos que proceden de las meninges, las cubiertas exteriores del encéfalo justo debajo del cráneo. Este tipo de tumor representa cerca de un tercio de los tumores cerebrales en adultos. Crecen lentamente y pueden existir durante años antes de ser detectados. Los meningiomas son más comunes en pacientes más viejos, con la tasa más alta en personas en sus 70 u 80. Se encuentran comúnmente en los hemisferios cerebrales justo debajo del cráneo. Generalmente están separados del encéfalo y algunas veces pueden ser extirpados por completo durante la cirugía. Sin embargo, pueden reaparecer después de la cirugía y ciertos tipos pueden ser malignos.

  • Schwannomas. Los schwannomas generalmente son tumores benignos, al igual que los meningiomas. Surgen de las células de sostén de los nervios que abandonan el cerebro, y son más comunes en los nervios que controlan la audición y el equilibrio. Cuando los schwannomas involucran a estos nervios, se llaman schwannomas vestibulares o neuromas acústicos. Comúnmente, se presentan con pérdida de audición, y ocasionalmente pérdida de equilibrio, o problemas con debilidad en un lado de la cara. La cirugía puede resultar difícil debido al área del encéfalo en la cual ocurren, y las estructuras vitales alrededor del tumor. Ocasionalmente, se utiliza radiación (o una combinación de cirugía y radiación) para tratar estos tumores.

  • Tumores pituitarios. La glándula pituitaria es una glándula localizada en la base del encéfalo. Produce hormonas que controlan muchas otras glándulas en el cuerpo. Estas glándulas incluyen la glándula pituitaria, las glándulas adrenales, los ovarios y testículos, así como la producción de leche por mujeres embarazadas, y el balance de fluidos por los riñones. Los tumores que ocurren en o alrededor del área de la glándula pituitaria pueden afectar el funcionamiento de la glándula, o sobreproducir hormonas que son enviadas a las otras glándulas. Esto puede conducir a problemas con el funcionamiento de la tiroides, impotencia, producción de leche de los senos, periodos menstruales irregulares, o problemas con la regulación del balance de fluidos en el cuerpo. Además, debido a la cercanía de la pituitaria a los nervios que van a los ojos, los pacientes pueden tener visión disminuida.

    Los tumores en la pituitaria son con frecuencia benignos, y la extirpación total hace que sea menos probable la reaparición de los tumores. Ya que la pituitaria está en la base del cráneo, los enfoques para extirpar un tumor de la pituitaria puede involucrar entrar a través de la nariz o la encía superior. Ciertos tipos de tumores se pueden tratar con medicamentos, los cuales, en algunos casos, pueden encoger el tumor o detener el crecimiento del mismo.

  • Tumores neuroectodérmicos primitivos (PNET). Los PNET son mucho más comunes en los niños que en los adultos. Pueden ocurrir en cualquier lugar en el encéfalo, aunque el lugar más común es en la parte posterior del encéfalo cerca del cerebelo. Cuando ocurren aquí, se llaman meduloblastomas. Los síntomas dependen de su ubicación en el encéfalo, pero generalmente el paciente experimenta presión intracraneal aumentada. Estos tumores son de rápido crecimiento y con frecuencia son malignos, con propagación ocasional a todo el encéfalo o la médula espinal.

  • Linfoma CNS primario. Los linfocitos son llevados en el fluido linfático hacia adentro y hacia afuera del encéfalo. Un tumor CNS ocurre cuando estas células se vuelven malignas. Un sistema inmunológico debilitado puede aumentar el riesgo de este tumor.  

  • Meduloblastomas. Los meduloblastomas son un tipo de PNET que se encuentran cerca de la línea media del cerebelo. Este tumor es de rápido crecimiento y con frecuencia bloquea el drenaje del CSF (fluido espinal cerebral, que baña el encéfalo y la médula espinal), ocasionando síntomas asociados con la ICP aumentada. Las células del meduloblastoma se pueden propagar (metástasis) a otras áreas del sistema nervioso central, especialmente alrededor de la médula espinal. Generalmente es necesaria una combinación de cirugía, radiación y quimioterapia para controlar estos tumores.

  • Craneofaringiomas. Los craneofaringiomas son tumores benignos que ocurren en la base del encéfalo cerca de los nervios que van de los ojos al encéfalo, y la glándula pituitaria. Estos tumores son más comunes en niños y comprenden solo cerca del 1% de todos los tumores encefálicos que se diagnostican en los EE.UU. Los síntomas incluyen dolor de cabeza, así como problemas con la visión. Los desbalances hormonales son comunes, lo que puede conducir a un pobre crecimiento en los niños. También se pueden ver síntomas de presión intracraneal aumentada. Aunque estos tumores son benignos, son difíciles de extirpar debido a las estructuras sensibles del encéfalo que los rodean.

  • Tumores de la región pineal. Muchos tumores diferentes pueden surgir cerca de la glándula pineal, una glándula que ayuda a controlar el sueño y los ciclos de vigilia. Los gliomas son comunes en esta región, como lo son los blastomas pineales (un tipo de PNET). Además, los tumores de las células germinales, otra forma de tumor maligno, se pueden encontrar en esta área. Los quistes benignos de la glándula pineal se ven también en esta ubicación, lo que hace que el diagnóstico sea difícil entre lo que es maligno y lo que es benigno. La biopsia o extirpación del tumor es con frecuencia necesaria para distinguir los tipos diferentes de tumores. Las personas con tumores en esta región con frecuencia experimentan dolores de cabeza o síntomas de presión intracraneal aumentada. El tratamiento depende del tipo y tamaño del tumor.

¿Cuál es el tratamiento para los tumores encefálicos?

El tratamiento específico para los tumores encefálicos será determinado por su médico con base en:

  • Su edad, salud global e historial médico

  • Tipo, ubicación y tamaño del tumor.

  • Extensión de la condición

  • Su tolerancia a medicamentos específicos, procedimientos o terapias

  • Las expectativas del tratamiento de la condición

  • Su opinión o preferencia

El tratamiento puede incluir (solo o en combinación):

  • Cirugía. Generalmente, la cirugía es el primer paso en el tratamiento de tumores encefálicos. La meta es eliminar tanto tumor como sea posible a la vez que se mantiene la función neurológica. Se puede hacer primero una biopsia para examinar los tipos de células de las que está hecho el tumor o para un diagnóstico. Esto se hace con frecuencia si el tumor está en un área con estructuras sensibles alrededor del mismo que pueden ser lesionadas si se extirpa por completo el tumor.

  • Quimioterapia (hay muchos tipos) 

  • Terapia de radiación (hay muchos tipos)

  • Esteroides (para tratar y prevenir la inflamación (especialmente en el encéfalo)

  • Medicamentos anticonvulsivos (para tratar y prevenir convulsiones asociadas con la presión intracraneal)

  • Colocación de una derivación ventriculoperitoneal (llamada también derivación VP). Esta es un tubo que se coloca en los espacios del encéfalo llenos de fluido llamados ventrículos. El otro extremo del tubo se coloca en el abdomen para ayudar a drenar el fluido en exceso que se puede acumular en el encéfalo y causar un aumento en la presión en el encéfalo.

  • Asistencia de apoyo (para minimizar los efectos secundarios del tumor o tratamiento), como alivio del dolor y técnicas de reducción del estrés. 

  • Rehabilitación (para recuperar las destrezas motrices y la fuerza muscular; en el equipo de atención médica pueden estar involucrados terapeutas del habla, físicos y ocupacionales)

  • Antibióticos (para tratar y prevenir las infecciones)

  • Atención de seguimiento continua (para manejar la enfermedad, detectar la recurrencia del tumor, y manejar los efectos tardíos del tratamiento)

  • Cuidados paliativos para quienes se ha determinado que el tratamiento agresivo continuo no será de beneficio alguno 

Las terapias más recientes que se pueden usar para tratar los tumores encefálicos incluyen las siguientes:

  • Radiocirugía estereotáctica. Una nueva técnica que se enfoca en altas dosis de radiación en el sitio del tumor desde ángulos diferentes, sin afectar el tejido normal circundante, con el uso de rayos de fotones emitidos por un acelerador lineal o rayos X de cobalto.

  • Terapia genética. Un gen especial se agrega a un virus que se inyecta en el tumor encefálico. Luego se da un fármaco antiviral que mata las células cancerosas que han sido infectadas con el virus alterado. Esto todavía se considera un tratamiento experimental.

  • Galletas de quimioterapia. Galletas que contienen un fármaco que mata el cáncer, BCNU, se insertan directamente en el área del encéfalo del tumor encefálico durante la cirugía.

  • Terapia dirigida. Drogas más nuevas que se dirigen a partes específicas de las células del tumor, o a otras células que ayudan a hacerlas crecer.  Por ejemplo, un fármaco llamado bevacizumab afecta la capacidad del tumor para producir nuevos vasos sanguíneos. Puede ser útil para los glioblastomas en adultos. Otros fármacos pueden ahora ser dirigidos a factores de crecimiento. 

  • Tratamientos de campo eléctrico. Se colocan electrodos a lo largo del cráneo para proporcionar una corriente eléctrica suave que puede afectar a las células del tumor más que a las células encefálicas normales.

  • Vacunas para el tumor encefálico. Las vacunas contra el cáncer canalizan la inmunidad del cuerpo contra el tumor como una forma de tratamiento. Esto todavía se considera un tratamiento experimental. 

¿Cuál es la perspectiva de largo plazo para una persona con tumor encefálico?

La prognosis depende en gran medida de todos los siguientes:

  • Biopsia del tumor

  • Extensión de la enfermedad

  • Tamaño y ubicación del tumor

  • Presencia o ausencia de metástasis

  • La respuesta del tumor a la terapia

  • Su edad, salud global e historial médico

  • Su tolerancia a medicamentos específicos, procedimientos o terapias

  • Nuevos desarrollos en el tratamiento

Al igual que con cualquier cáncer, la prognosis y supervivencia de largo plazo puede variar grandemente de persona a persona. La atención médica oportuna y la terapia agresiva son importantes para la mejor prognosis. La atención de seguimiento continuo es esencial para una persona a quien se le ha diagnosticado un tumor encefálico. En sobrevivientes de tumores encefálicos pueden ocurrir efectos secundarios de la radiación y quimioterapia, así como segundas malignidades.

Puede ser necesaria durante un periodo extendido de tiempo la rehabilitación de las destrezas motrices perdidas y la fuerza muscular. Los terapeutas del habla y terapeutas físicos y ocupacionales pueden estar involucrados en alguna forma de rehabilitación. Se necesita más investigación para mejorar el tratamiento, disminuir los efectos secundarios del tratamiento para esta enfermedad y desarrollar una cura. Se están descubriendo de manera continua nuevos métodos para mejorar el tratamiento y disminuir los efectos secundarios.

Consulte con su médico si tiene preguntas o inquietudes relacionadas con esta condición.

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