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Trasplante de hígado

¿Qué es el trasplante de hígado?

El trasplante de hígado es una intervención quirúrgica realizada para reemplazar un hígado enfermo por el hígado sano de otra persona. El hígado puede provenir de un donante fallecido o de un donante vivo. Los familiares o personas que no son familiares pero que son compatibles pueden donar una parte de su hígado. Este tipo de trasplante se denomina trasplante de donante vivo. Las personas que donan una parte de su hígado pueden vivir saludablemente con el resto del hígado.

Se puede trasplantar un hígado completo o solo una parte. Dado que el hígado es el único órgano del cuerpo capaz de regenerarse, una porción de hígado trasplantada puede reconstruirse hasta alcanzar su capacidad normal en solo unas semanas.

¿Por qué se recomienda un trasplante de hígado?

El trasplante de hígado se recomienda para los pacientes que tienen disfunciones hepáticas graves y que no podrían vivir sin un trasplante. La enfermedad hepática más común por la cual se realizan trasplantes es la hepatitis viral producida por la cirrosis. Otras enfermedades pueden incluir las siguientes:

  • necrosis hepática aguda o insuficiencia hepática fulminante;

  • atresia biliar y otros trastornos congénitos;

  • enfermedades metabólicas;

  • cáncer de hígado o cáncer de las vías biliares;

  • hepatitis autoinmune, cirrosis biliar primaria o colangitis esclerosante;

  • daño hepático producido por una sobredosis de medicamentos tóxicos para el hígado, tales como el acetaminofeno (paracetamol).

¿Cuánta personas en EE.UU. necesitan trasplante de hígado?

Visite el sitio web de la Red Unida para Compartir Órganos ("UNOS", por sus siglas en inglés) para conocer las estadísticas de pacientes que esperan un trasplante de hígado y la cantidad de pacientes que se sometieron a un trasplante este año. Existen alrededor de 17.000 personas en lista de espera y más de 6.000 trasplantes de hígado por año.

¿De dónde proceden los órganos trasplantados?

La mayoría de los hígados trasplantados provienen de donantes de órganos fallecidos. Los donantes de órganos son adultos o niños que se encontraban en estado crítico (generalmente, a causa de una lesión por accidente) y han muerto como resultado de su estado. Si el donante es un adulto, es posible que haya aceptado ser un donante de órganos antes de enfermarse. Los padres o los cónyuges también pueden acceder a donar los órganos de un familiar. Los donantes pueden provenir de cualquier parte de los EE.UU. Este tipo de trasplante se denomina trasplante de donante difunto.

El receptor del trasplante puede recibir un hígado completo o una sección de este. Si hubiera un hígado adulto disponible que fuera compatible con dos personas de la lista de espera, el hígado del donante puede dividirse en dos segmentos para realizar dos trasplantes, uno para un adulto y uno para un niño.

Los familiares vivos también pueden donar una parte del hígado. Este tipo de trasplante se denomina trasplante de familiar donante vivo. Quienes reciben parte de un hígado evolucionarán de la misma manera que aquellos que reciben un hígado completo. Los familiares que donan una parte de su hígado pueden vivir saludablemente con el resto del hígado.

¿Cómo se asignan los órganos para trasplante?

UNOS es responsable de la distribución de los órganos para trasplante en los EE.UU. Esta entidad supervisa la asignación de los diferentes tipos de trasplantes, incluidos los trasplantes de hígado, riñón, páncreas, corazón, pulmón y córnea.

Esta organización recibe información proveniente de hospitales y centros médicos de todo el país acerca de los adultos y niños que necesitan trasplantes de órganos. El equipo médico debe enviar sus datos a la UNOS y actualizarlos cada vez que se produzcan cambios en su afección.

Esta información se clasifica según las pautas destinadas a garantizar que todas las personas que se encuentran en la lista de espera se juzguen con equidad en cuanto a la gravedad de la enfermedad hepática, según la puntación en la escala MELD y la urgencia para recibir un trasplante. Una vez que la UNOS recibe los datos de los hospitales locales, las personas que esperan un trasplante se colocan en una lista de espera con un código de "estado" con una puntuación MELD. Las personas que presentan mayor urgencia y necesidad de recibir un trasplante se colocan en los primeros lugares de esta lista y, cuando se encuentra un donante de hígado, se los considera casos prioritarios. La puntuación en la escala MELD se calcula a partir de las medidas de bilirrubina, creatinina y el índice internacional normalizado (IIN).

Cuando un donante de órganos está disponible, una computadora busca los datos de todas las personas que se encuentran en la lista de espera para trasplante de hígado y rechaza a aquellos que no son compatibles con el hígado disponible. Se hace una lista nueva de los candidatos que quedan. Se considera para el trasplante a la persona que queda primera en esa lista. Si por alguna razón se determina que esa persona no es un candidato adecuado, se considera a la siguiente persona en la lista y así sucesivamente. A veces, se tienen en cuenta no a las personas que están al principio de la lista sino a aquellas que están más abajo, por el tamaño del órgano donado o por la distancia geográfica entre el donante y el receptor. Actualmente existe una participación regional para la insuficiencia hepática fulminante y una puntuación de más de 35 en la escala MELD en los Estados Unidos.

¿Cómo ingresa una persona en la lista de espera para un hígado nuevo?

Para determinar si un paciente puede ser un candidato en la lista para trasplante, se debe llevar a cabo una evaluación extensiva. Entre los exámenes se incluyen los siguientes:

  • Evaluación psicológica y social

  • Pruebas de diagnóstico acerca del estado del corazón, los pulmones y otros órganos

  • Exámenes de sangre. Los análisis de sangre se realizan para reunir información que ayudará a determinar qué grado de prioridad se le asignará al paciente en una lista de trasplante y para garantizar que el paciente reciba un órgano compatible. Entre estos análisis se incluyen los siguientes:

    • Enzimas hepáticas. Los niveles elevados de enzimas hepáticas pueden alertar a los médicos sobre un daño o lesión hepática, dado que las enzimas pasan del hígado al torrente sanguíneo.

    • Bilirrubina. La bilirrubina es producida por el hígado y se excreta en la bilis. Los niveles elevados de bilirrubina a menudo indican una obstrucción del flujo biliar o un defecto en el procesamiento de la bilis por parte del hígado.

    • Albúmina. Los niveles por debajo de lo normal de proteínas producidas por el hígado están asociados con numerosos trastornos hepáticos crónicos;

    • Investigaciones sobre coagulación, tales como el índice internacional normalizado (IIN), antes conocida como tiempo de protrombina (TP). Estas pruebas miden el tiempo que la sangre demora en coagular y a menudo se realizan antes del trasplante de hígado. La coagulación de la sangre requiere de vitamina K y de una proteína producida por el hígado. El daño de las células hepáticas y la obstrucción del flujo biliar pueden interferir con la regulación de la coagulación de la sangre.

    • Exámenes de la función renal. La creatinina es un indicador del funcionamiento del hígado en personas gravemente enfermas.

Otros análisis de sangre aumentarán las probabilidades de que el órgano donado no sea rechazado. Estos análisis pueden incluir los siguientes:

  • Estudios del grupo sanguíneo. Cada persona tiene un grupo sanguíneo específico: tipo de sangre A+, A-, B+, B-, AB+, AB-, O+ u O-. Cuando alguien recibe una transfusión, la sangre debe ser de un grupo sanguíneo compatible con el de la persona, o de lo contrario, va a tener una reacción inmune. Esta misma reacción inmune puede presentarse también si la sangre que contiene un órgano donado ingresa al cuerpo del paciente durante un trasplante.

  • Estudios virales. Estos estudios determinan si el receptor tiene algún virus que pueda aumentar la probabilidad de contagiar el órgano donado, tales como el virus de la hepatitis B, el virus de la hepatitis C, el citomegalovirus (CMV) y el virus de Epstein Barr (VEB).

Las pruebas de diagnóstico pueden ser cualquiera de las pruebas que se hayan realizado para evaluar el grado de la enfermedad, incluso las siguientes:

  • Ecografía abdominal (también denominada sonografía). Una técnica de diagnóstico por imagen que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia y una computadora para generar imágenes de los vasos sanguíneos, tejidos y órganos. El ultrasonido se utiliza para ver los órganos internos y para evaluar el flujo sanguíneo a través de varios vasos.

  • Biopsia del hígado. Es un procedimiento en el que se extraen muestras de tejido del hígado (con una aguja) para su examinación con un microscopio.

¿Cuánto tiempo lleva obtener un hígado nuevo?

No existe una respuesta definitiva a esta pregunta. A veces, las personas esperan solo unos días o unas semanas antes de recibir un órgano. Si no hay donantes familiares vivos, pueden pasar meses o años en la lista de espera hasta que aparezca un órgano adecuado. Desafortunadamente, alrededor de un 20 % de las personas fallecen antes de encontrar un órgano compatible.

¿Cómo se notifica la disponibilidad de un hígado?

Cada equipo de trasplante tiene sus propias pautas específicas en cuanto a la espera de las personas en la lista de trasplantes y su notificación cuando un órgano donado se encuentra disponible. En la mayoría de los casos, se le notificará que hay un órgano disponible por teléfono o mediante un buscapersonas. Deberá presentarse en el hospital inmediatamente para poder recibir la preparación adecuada para el trasplante.

¿Qué es el rechazo?

El rechazo es una reacción normal del cuerpo a un objeto extraño. Cuando se coloca un hígado nuevo en el cuerpo de una persona, el cuerpo considera al órgano trasplantado como una amenaza e intenta atacarlo. El sistema inmunológico fabrica anticuerpos para intentar destruir al órgano nuevo, sin reparar en que el hígado trasplantado es beneficioso. Para permitir que el órgano se adapte satisfactoriamente en un cuerpo nuevo, se deben administrar medicamentos para forzar al sistema inmunológico a aceptar el trasplante.

¿Qué se hace para prevenir el rechazo?

le deben administrar medicamentos de por vida para luchar contra el rechazo. Cada equipo de trasplante prefiere medicamentos diferentes. Los medicamentos antirrechazo más comunes incluyen las siguientes:

  • ciclosporina;

  • tacrolimo;

  • sirolimus;

  • prednisona;

  • azatioprina;

  • micofenolato mofetil.

Las dosis de estos medicamentos pueden cambiar con frecuencia, según su respuesta. Dado que los medicamentos antirrechazo afectan el sistema inmunológico, los pacientes que reciben un trasplante tienen un riesgo más alto de contraer infecciones. Deberá lograrse un equilibrio para evitar el rechazo pero sin dejarlo indefenso frente a las infecciones. Se realizarán análisis de sangre periódicos para medir la cantidad de medicamentos en el cuerpo, a fin de asegurarse de que no reciba una dosis excesiva o insuficiente de dichos medicamentos. Los recuentos de glóbulos blancos también constituyen un indicador importante de la dosis de medicamentos que necesita.

El riesgo de infección es especialmente alto en los primeros meses dado que las dosis de medicamentos antirrechazo son mayores durante esta etapa. Es muy probable que necesite tomar medicamentos para evitar otras infecciones. Entre las que más pueden afectarlo pueden incluirse las infecciones micóticas bucales (candidiasis), el herpes y los virus respiratorios.

¿Cuáles son los síntomas del rechazo?

Los siguientes son los síntomas más comunes de un rechazo. Sin embargo, cada individuo puede experimentar los síntomas de manera diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • fiebre mayor a los 100 °F;

  • ictericia. Ojos y piel amarillentos;

  • orina oscura;

  • picazón.

  • inflamación o sensibilidad abdominal;

  • fatiga.

  • irritabilidad;

  • dolores de cabeza;

  • náuseas.

Los síntomas del rechazo pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Consulte a su equipo de trasplante ante cualquier inquietud que tenga.

¿Cuáles son las perspectivas a largo plazo para una persona con trasplante de hígado?

Vivir con un trasplante es un proceso que dura toda la vida. El paciente deberá tomar medicamentos durante toda su vida para luchar contra el rechazo. También será tratado con otros medicamentos que evitan los efectos colaterales de los medicamentos antirrechazo, como las infecciones. Resulta esencial realizar visitas frecuentes y mantener un contacto cercano con el equipo de trasplante.

No hay una única respuesta a la pregunta de cuánto tiempo puede vivir una persona que recibió un trasplante de hígado. Cada paciente es único y cada trasplante es diferente. Dado que los médicos y científicos aprenden cada día más acerca de la reacción del cuerpo frente a los órganos trasplantados y a que también buscan diversos métodos para optimizar el éxito de los trasplantes, los resultados de este tipo de intervenciones son cada vez más alentadores.

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