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Hepatitis en niños

¿Qué es la hepatitis?

La hepatitis es la inflamación del hígado que provoca daños y destrucción de las células hepáticas.

¿Qué causa la hepatitis?

La hepatitis infantil tiene diversos orígenes o causas. Un niño puede contraer hepatitis por la exposición a una fuente vírica. A continuación se enumeran algunos de los virus que se asocian a la hepatitis:

  • Virus de la hepatitis. Se han identificado cinco tipos principales de virus de la hepatitis: A, B, C, D y E.

  • Citomegalovirus (CMV). Virus que forma parte de la familia del virus herpes y que puede transmitirse de persona a persona.

  • Virus de Epstein-Barr (VEB). El virus más comúnmente asociado a la mononucleosis infecciosa.

  • Virus del herpes simple (VHS). El herpes puede comprometer el rostro y la piel arriba de la cintura, o los genitales.

  • Virus varicela-zóster (VVZ). También conocido como "varicela", una complicación del VVZ es la hepatitis, a pesar de que es poco frecuente que la provoque en niños o bebés.  

  • Enterovirus. Grupo de virus comúnmente observado en niños, tales como los virus Coxsackie y los echovirus.

  • Rubéola. Causada por el Rubivirus, la rubéola es una enfermedad leve que provoca una erupción.

  • Adenovirus. Grupo de virus que suelen causar resfriados, amigdalitis e infecciones del oído en niños. También pueden provocar diarrea.

  • Parvovirus. Virus denominado como la quinta enfermedad, que se caracteriza por una erupción en el rostro que da a las mejillas un aspecto "abofeteado".

A continuación se enumeran algunas de las enfermedades que pueden causar hepatitis crónica o aguda en niños:

  • Enfermedad autoinmune del hígado. El sistema inmunológico del cuerpo desarrolla anticuerpos que atacan el hígado, lo que desencadena un proceso inflamatorio que provoca la hepatitis.

¿Cuáles son los diferentes tipos de virus de la hepatitis?

Hepatitis A

Este tipo de hepatitis se propaga normalmente por el contacto oral-fecal o a través de alimentos y agua contaminados con heces, y también puede propagarse a través de la infección transmitida por la sangre (lo cual es poco común). A continuación se enumeran las vías de transmisión de la hepatitis A:

  • por consumir alimentos elaborados por una persona infectada que no se lavó bien las manos luego de ir al baño;

  • por beber agua que está contaminada con heces infectadas, lo que constituye un problema de los países en vías de desarrollo con mala evacuación de aguas residuales;

  • por contaminarse las manos con un pañal sucio o con las heces de una persona infectada y luego contagiarse la infección por llevarse las manos a la boca o cerca de ella;

  • por posibles brotes en guarderías, en especial cuando hay niños que usan pañales;

  • por viajar a países adonde la hepatitis A es común;

  • por tener contacto sexual con una persona infectada;

  • por usar drogas ilícitas;

  • por transfusiones de sangre (en casos aislados).

Los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades ("CDC", por sus siglas en inglés) recomiendan la vacunación contra la hepatitis A de los niños a la edad de 1 año. Por favor, consulte a su médico si tiene dudas sobre su uso. La vacuna se recomienda especialmente para los siguientes casos:

  • niños que viven en zonas donde se produjo un brote en la comunidad;

  • niños que tienen trastornos de la coagulación de la sangre, como la hemofilia;

  • niños que asisten a guarderías donde se registraron brotes de hepatitis A;

  • niños que padecen de enfermedad hepática crónica.

No se recomienda la administración de la vacuna a niños menores de 12 meses.

Hepatitis B

La hepatitis B (VHB) se presenta en una amplia gama de situaciones clínicas. Puede ser leve y sin presentar síntomas o puede provocar hepatitis crónica. En algunos casos, cuando los bebés y los niños pequeños contraen esta enfermedad, corren gran riesgo de sufrir una enfermedad hepática o insuficiencia hepática crónicas. La transmisión del virus de la hepatitis B se produce cuando la sangre de una persona infectada ingresa al cuerpo de otra persona. Las agujas, los instrumentos filosos, los objetos que se comparten (rasuradoras, cepillos de dientes) y mantener relaciones sexuales con una persona infectada son las formas principales de transmisión. Un bebé también puede desarrollar esta enfermedad si nace de una madre portadora del virus. Los niños infectados suelen transmitir el virus a otros niños si existe un contacto frecuente (por ejemplo, el contacto en el hogar) o si un niño tiene muchos rasguños o cortes en la piel. A continuación se describe el tipo de personas que corren riesgo de desarrollar hepatitis B:

  • niños nacidos de madres con hepatitis B;

  • niños nacidos de madres que han inmigrado de un país donde la hepatitis B está ampliamente extendida, como por ejemplo el sudeste de Asia y China;

  • niños que viven en centros de asistencia prolongada o que tienen discapacidades;

  • niños que viven en un hogar donde otro miembro está infectado con el virus;

  • niños que padecen trastornos de la coagulación de la sangre, como la hemofilia, y necesitan productos derivados de la sangre;

  • niños que requieren diálisis debido a una insuficiencia renal;

  • adolescentes que realizan actividades de alto riesgo, como el consumo de drogas por vía intravenosa o el contacto homosexual o heterosexual sin protección.

Actualmente existe una vacuna contra la hepatitis B que es ampliamente utilizada en el calendario de vacunación infantil. En la actualidad, los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades recomiendan que todos los bebés reciban la vacuna contra la hepatitis B al nacer, excepto en circunstancias excepcionales. La vacuna también se recomienda para los niños menores de 19 años que no la hayan recibido con anterioridad.  

Hepatitis C

Los síntomas de la hepatitis C normalmente son leves y graduales. Los niños a menudo no presentan ningún síntoma. La transmisión de la hepatitis C se produce principalmente por el contacto con sangre infectada, pero también puede ocurrir a través del contacto sexual o por el contagio de una madre infectada a su bebé. Aunque al principio los síntomas de la hepatitis C son leves, la mayoría de las personas infectadas pueden sufrir una enfermedad hepática crónica. Según los los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades, la hepatitis C es la causa principal para realizar un trasplante de hígado en adultos. En algunos casos de hepatitis C, es posible que no se identifique la vía de transmisión. A continuación se describe el tipo de personas que corren riesgo de desarrollar hepatitis C:

  • niños nacidos de madres infectadas con el virus;

  • personas que padecen trastornos de la coagulación de la sangre, como la hemofilia, y que hayan recibido factores de coagulación antes de 1987;

  • niños que requieren diálisis debido a una insuficiencia renal;

  • personas que recibieron una transfusión de sangre antes de 1992;

  • adolescentes que realizan actividades de alto riesgo, como por ejemplo el uso de drogas por vía intravenosa y el contacto homosexual o heterosexual sin protección con una persona infectada.

No existe una vacuna contra la hepatitis C. Las personas en situación de riesgo deberían hacerse revisiones regulares para detectar la enfermedad. Se debería controlar atentamente a las personas que contrajeron hepatitis C para detectar signos de hepatitis crónica o de insuficiencia hepática.

Hepatitis D

Esta forma de hepatitis puede ocurrir solamente en presencia de la hepatitis B. Si un individuo tiene hepatitis B y no muestra síntomas, o sus síntomas son muy leves, la infección con el virus de la hepatitis D puede poner a esa persona en riesgo de padecer una insuficiencia hepática, la cual progresa rápidamente. La hepatitis D puede presentarse al mismo tiempo que la infección inicial por hepatitis B, o puede aparecer mucho tiempo después. La hepatitis D se transmite de la misma forma que la hepatitis B, excepto que la transmisión de madre a hijo es menos común. La hepatitis D es poco frecuente en niños nacidos en EE. UU. debido al uso generalizado de la vacuna contra la hepatitis B en la infancia.

Hepatitis E

Esta forma de hepatitis es similar a la hepatitis A. El contagio se produce a través de la contaminación fecal-bucal y es menos común en niños que la hepatitis A. La hepatitis E es más frecuente en los países poco desarrollados, y rara vez se observa en los Estados Unidos. Actualmente, no existe una vacuna contra la hepatitis E.

¿Con qué frecuencia se presenta la hepatitis?

En EE. UU.:

  • Los índices de hepatitis A han disminuido un 95 por ciento desde que apareció la vacuna contra la enfermedad en 1995.

  • Se estima que entre 800.000 y 1,4 millones de personas padecen de infecciones crónicas por hepatitis B.

  • Se estima que 3,2 millones de personas padecen de infecciones crónicas por hepatitis C.

¿Por qué es un problema la hepatitis?

La hepatitis es un problema porque suele originarse a partir de un virus y es contagiosa (puede transmitirse de su hijo a otros). En algunos casos, puede provocar una insuficiencia hepática o incluso la muerte. Sin embargo, no todas las personas infectadas experimentan los síntomas.

¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis?

A continuación se enumeran los síntomas más comunes de esta enfermedad. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de forma diferente, y quizá no presente síntoma alguno.

Algunos síntomas de la hepatitis aguda (aparición repentina) son los siguientes:

  • síntomas similares a los de la gripe;

  • ictericia (color amarillento en la piel o los ojos);

  • fiebre;

  • náuseas y/o vómitos;

  • disminución del apetito;

  • malestar general;

  • dolor o molestias en el abdomen;

  • diarrea;

  • dolor en las articulaciones;

  • dolor en los músculos;

  • urticaria roja en la piel que produce comezón;

  • heces pálidas;

  • orina oscura.

Los síntomas posteriores incluyen orina oscura e ictericia (color amarillento en la piel y los ojos). Los síntomas de la hepatitis pueden parecerse a los de otras afecciones o problemas médicos. Siempre consulte al médico de su hijo para obtener un diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica la hepatitis?

Además del examen físico y la evaluación de la historia clínica completa por parte del médico, se pueden incluir los siguientes procedimientos y demás exámenes para determinar la gravedad de la enfermedad:

  • Examen de sangre para evaluar lo siguiente:

    • enzimas del hígado;

    • estudios de la función hepática;

    • estudios de anticuerpos y de reacción en cadena de la polimerasa ("PCR", por sus siglas en inglés) para identificar el tipo de virus de hepatitis, de estar presente; 

    • recuento de glóbulos rojos;

    • exámenes de coagulación, como el índice internacional normalizado ("INR", por sus siglas en inglés). 

  • Tomografía computarizada (TC). Procedimiento de diagnóstico por imágenes que utiliza una combinación de rayos X e informática para obtener imágenes transversales del cuerpo (con frecuencia llamadas "cortes"). Una TC muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, como huesos, músculos, grasa y órganos. Las TC son más exactas que las radiografías comunes.

  • Imágenes por resonancia magnética (IRM). Procedimiento de diagnóstico que utiliza una combinación de imanes de gran tamaño, radiofrecuencia y una computadora para obtener imágenes detalladas de órganos y estructuras del cuerpo. El paciente se recuesta en una cama que se introduce en una máquina de resonancia magnética de forma cilíndrica. Esta máquina toma una serie de imágenes de la parte interna del cuerpo mediante un campo magnético y ondas de radio. La computadora mejora las imágenes tomadas. El examen es indoloro y no involucra exposición a la radiación. Como la máquina de resonancia magnética es similar a un túnel, a las personas claustrofóbicas o que no pueden quedarse quietas durante el examen se les administra un sedante para que puedan relajarse. No se puede ingresar a la sala de resonancia magnética con objetos metálicos, así que quienes posean marcapasos, varillas o sujetadores metálicos dentro del cuerpo no pueden realizarse el estudio. Es necesario quitarse todos los accesorios antes del procedimiento.

  • Biopsia de hígado. Se toma una pequeña muestra de tejido del hígado con una aguja especial para biopsia y luego se la examina para detectar anomalías.

¿Cuál es el tratamiento para la hepatitis?

El médico de su hijo determinará el tratamiento específico de la hepatitis según:

  • la edad, el estado general de salud y la historia clínica de su hijo;

  • el alcance de la enfermedad;

  • la tolerancia de su hijo a determinados medicamentos, procedimientos o terapias;

  • las expectativas para el curso de la enfermedad;

  • su opinión o preferencia.

El tratamiento de la hepatitis depende de la causa subyacente de la enfermedad. El objetivo del tratamiento es detener el daño causado al hígado y aliviar los síntomas. El tratamiento puede incluir uno o más de lo que se enumera a continuación:

  • medicamentos antivíricos si se trata de un virus; 

  • fármacos inmunosupresores, si se trata de una enfermedad autoinmune; 

  • cuidados de apoyo (dieta saludable y descanso);

  • medicamentos (para controlar la comezón);

  • mantener un desarrollo y crecimiento adecuados;

  • evitar el alcohol y las drogas;

  • prevenir la propagación de la enfermedad (si la causa es la hepatitis vírica);

  • terapia con el fármaco interferón (un medicamento que se conoce como "modificador de la respuesta biológica" que puede afectar el sistema inmunológico y que combate los virus);

  • exámenes de sangre frecuentes (para determinar el avance de la enfermedad);

  • internación (puede ser necesaria en casos graves);

  • trasplante de hígado (puede recomendarse para pacientes en etapa terminal de una insuficiencia hepática);

  • apoyo nutricional proactivo. 

¿Cómo puede prevenirse la hepatitis?

La higiene adecuada es la clave para prevenir la propagación de muchas enfermedades, incluida la hepatitis. Otras medidas preventivas incluyen las siguientes:

  • Vacunación. Existen vacunas para la hepatitis A y B.

  • Transfusión de sangre. Las transfusiones de sangre se examinan rutinariamente para detectar hepatitis B y C y disminuir el riesgo de infección.

  • Preparación de anticuerpos. Si una persona ha estado expuesta a la hepatitis A o B, puede administrársele una preparación de anticuerpos (inmunoglobulina) para que lo ayude a protegerse de contraer la enfermedad.

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