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Diabetes Gestacional

¿Qué es la diabetes gestacional?

La diabetes gestacional es una condición en la cual una hormona producida por la placenta impide que el cuerpo utilice la insulina de manera eficaz. La glucosa se acumula en la sangre en lugar de ser absorbida por las células.

A diferencia de la diabetes de tipo 1, la diabetes gestacional no es causada por la carencia de insulina, sino por los efectos bloqueadores de las otras hormonas en la insulina producida, una condición referida como resistencia a la insulina. Todos los síntomas de la diabetes desaparecen después del parto.

En Estados Unidos, se diagnostica diabetes gestacional a una proporción de 3 a 8 por ciento de las mujeres embarazadas.

¿Cuáles son las causas de la diabetes gestacional?

Aun cuando las causas de la diabetes gestacional son desconocidas, existen algunas teorías del porqué la condición ocurre.

La placenta suministra nutrientes y agua al feto en crecimiento, y produce varias hormonas para mantener el embarazo. Algunas de estas hormonas (estrógeno, cortisol y el lactógeno de la placenta humana) pueden tener efectos bloqueadores en la insulina. A esto se le llama efecto en contra de la insulina, el cual usualmente comienza como en la semana 20 a la 24 del embarazo.

A medida que la placenta crece, se producen más de estas hormonas y la resistencia a la insulina aumenta. Normalmente, el páncreas es capaz de producir la insulina adicional necesaria para superar la resistencia a la insulina, pero cuando la producción de insulina no es suficiente para contrarrestar el efecto de las hormonas placentales, el resultado es la diabetes gestacional.

¿Cuáles son los factores de riesgo asociados con la diabetes gestacional?

Aun cuando cualquier mujer puede desarrollar diabetes gestacional durante el embarazo, algunos de los factores que pueden aumentar sus riesgos son los siguientes:

  • Sobrepeso o obesidad

  • Antecedentes de diabetes en la familia

  • Haber dado a luz anteriormente a un bebé que pesa más de nueve libras

  • Edad (las mujeres mayores de 25 años de edad tienen un riesgo más grande de desarrollar diabetes gestacional que las mujeres más jóvenes)

  • Raza (las mujeres que son afroamericanas, india americana, asiática-americana, hispana o latina, o de las islas del Pacifico tienen un riesgo más alto)

  • La prediabetes, también conocido como tolerancia a la glucosa

Aun cuando el aumento de la glucosa en la orina frecuentemente se incluye en la lista de factores de riesgo, se cree que ésta no es una indicación confiable de la diabetes gestacional.

¿Cómo se diagnostica la diabetes gestacional?

La Asociación Americana de la Diabetes recomienda la evaluación para detectar la diabetes tipo dos sin diagnosticar en la primera visita prenatal en las mujeres con riesgo de diabetes. Las mujeres embarazadas, que no saben si tienen diabetes, deben ser evaluadas para la presencia de diabetes a los 24 a 28 meses de gestación.

Además, las mujeres con diabetes gestacional diagnosticadas deben ser examinados para la diabetes persistente 6 a 12 semanas después del parto. También se recomienda que las mujeres con antecedentes de diabetes gestacional se someten a tamizaje de toda la vida para el desarrollo de diabetes o prediabetes, por lo menos cada tres años.

Tratamiento para la diabetes gestacional:

El tratamiento específico para la diabetes gestacional será determinado por su médico basándose en:

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica

  • Qué tan avanzada está la enfermedad

  • Su tolerancia a ciertos medicamentos, procedimientos o terapias

  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad

  • Su opinión o preferencia

El tratamiento para la diabetes gestacional se centra en mantener los niveles de glucosa en la sangre en el rango normal. El tratamiento puede incluir:

  • Una dieta especial

  • Ejercicio

  • Monitorizar la glucosa en la sangre diariamente

  • Inyecciones de insulina

Posibles complicaciones para el bebé:

A diferencia de la diabetes de tipo 1, la diabetes gestacional no suele causar defectos congénitos. Los defectos congénitos generalmente se originan en algún momento durante el primer trimestre del embarazo, es decir, antes de la semana 13. Pero la resistencia a la insulina provocada por las hormonas en contra de la insulina que produce la placenta no suele presentarse hasta aproximadamente la semana 24. Las mujeres que tienen diabetes gestacional generalmente tienen niveles normales de azúcar en la sangre durante el crítico primer trimestre.

Las complicaciones de la diabetes gestacional suelen ser controlables y evitables. La clave para prevenirlas es el control cuidadoso de los niveles de azúcar tan pronto como se haga el diagnóstico de la diabetes gestacional.

Los bebés de las madres con diabetes gestacional son vulnerables a varios desequilibrios químicos, como los niveles bajos del suero de calcio y del de magnesio, pero en general, los dos problemas mayores con la diabetes gestacional son: la macrosomia y la hipoglucemia.

  • La macrosomia. La macrosomia hace referencia a un bebé que es considerablemente más grande de lo normal. Todos los nutrientes que el feto recibe vienen directamente de la sangre de la madre. Si la sangre de la madre tiene demasiada glucosa, el páncreas del feto percibe los niveles altos de glucosa y produce más insulina en un esfuerzo por usar esa glucosa. El feto convierte el excedente de glucosa en grasa. Aun cuando la madre tiene diabetes gestacional, el feto puede producir toda la insulina que necesita. La combinación de los niveles altos de glucosa de la madre y de los niveles altos de insulina en el feto da como resultado la formación de grandes depósitos de grasa, lo cual causa el crecimiento excesivo del feto.

  • La hipoglucemia. La hipoglucemia se refiere a la presencia de bajos niveles de azúcar en la sangre del bebé inmediatamente después del parto. Este problema se produce si los niveles del azúcar en la sangre de la madre han sido sistemáticamente altos, causándole al feto un nivel alto de insulina en la circulación. Después del parto, el bebé continúa teniendo un nivel alto de insulina, pero ya no tiene el nivel alto de azúcar proveniente de su madre: el resultado es que los niveles de azúcar en la sangre del recién nacido sean muy bajos. Los niveles de azúcar en la sangre del bebé se revisan después del nacimiento, y si los niveles son muy bajos, puede ser necesario administrarle glucosa por vía intravenosa.

La glucosa en la sangre se vigila muy de cerca durante el parto. La insulina puede ser dada para mantener el azúcar en la sangre de la madre en un rango normal para evitar que el azúcar en la sangre del bebé se caiga en exceso después del parto.

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