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Cómo manejar la supresión de médula ósea en niños

¿Qué es la supresión de médula ósea?

Casi todos los agentes quimioterapéuticos provocan una reducción en el recuento de células sanguíneas. Esto sucede porque la quimioterapia dificulta la producción normal de células sanguíneas por parte de la médula ósea. Esto se denomina supresión de la médula ósea. La disminución de las células sanguíneas varía según el agente que se use para el tratamiento de su hijo. Los glóbulos rojos, que transportan oxígeno, los glóbulos blancos, que luchan contra las infecciones, y las plaquetas, que contribuyen a la coagulación de la sangre, normalmente disminuyen a causa de la quimioterapia. La supresión de la médula ósea aumenta el riesgo de anemia, fatiga, infección y hemorragia. A continuación se enumeran los términos comunes que hacen referencia a la disminución de células sanguíneas:

  • Anemia. Disminución de los glóbulos rojos.

  • Neutropenia. Disminución de los neutrófilos (tipo específico de glóbulo blanco que es esencial en la defensa contra bacterias).

  • Trombocitopenia. Disminución en el recuento de plaquetas.

  • Pancitopenia. Disminución de los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas.

Estos niveles de células sanguíneas se controlan en forma frecuente mientras su hijo se somete a la quimioterapia. Muchos padres prefieren llevar un registro de los hemogramas de sus hijos para observar su evolución. Pregunte al médico cuáles son los niveles aceptables para su hijo.

¿Cuáles son los síntomas de la supresión de médula ósea?

A continuación se enumeran los síntomas más comunes de la supresión de médula ósea. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • Nivel bajo de plaquetas:

    • Moretones que surgen fácilmente

    • Sangrado: sangrado de la nariz, la boca o las encías.

    • Manchas rojas diminutas en la piel (petequias)

    • Sangre en la orina

    • Heces oscuras o negras

  • Nivel bajo de glóbulos blancos:

    • Fiebre y escalofríos

    • Sarpullido

    • Diarrea

    • Dolor de garganta

    • Dolor o ardor cuando pasa la orina

    • Tos o dificultad para respirar

    • Signos de infección (en cualquier parte del cuerpo):

      • Hinchazón

      • Pus o supuración

      • Enrojecimiento

      • Calor al tacto en alguna zona

  • Nivel bajo de glóbulos rojos:

    • Fatiga (cansancio extremo que no mejora con el descanso)

    • Palidez en la piel, los labios y la matriz de las uñas

    • Aumento de la frecuencia cardíaca

    • Cansancio inexplicable al realizar esfuerzos físicos

    • Mareo

    • Debilidad

    • Dificultad para respirar

Tratamiento y prevención de complicaciones de la supresión de la médula ósea

Se pueden tomar diversas medidas para evitar que su hijo presente complicaciones relacionadas con la supresión de médula ósea. Una de ellas consiste en la administración de medicamentos específicos para estimular la producción de células en la médula ósea. Tenga en cuenta las siguientes pautas hasta que el hemograma de su hijo vuelva a estar dentro del rango que se considera saludable:

  • Su hijo no debe realizar actividades agotadoras, practicar deportes de contacto, ni levantar objetos pesados.

  • Evite que su hijo se suene la nariz o tosa con energía.

  • No incluya verduras crudas o alimentos con superficies ásperas en la dieta de su hijo.

  • No permita que su hijo consuma alcohol. Asegúrese de controlar los ingredientes de los medicamentos para la tos o el resfrio para comprobar si contienen alcohol.

  • Ayude a su hijo a encontrar el equilibrio adecuado entre el descanso y la actividad.

  • Aliente a su hijo a que ingiera alimentos ricos en proteínas.

  • Procure que su hijo utilice enjuagues bucales antisépticos sin alcohol.

  • Haga que su hijo beba abundantes líquidos.

  • Mantenga cualquier herida limpia y cubierta.

  • Las mujeres no deben depilarse las piernas o axilas; los varones no deben afeitarse el vello facial.

  • Asegúrese de que su hijo y cualquiera que tenga contacto directo con él se lave las manos con frecuencia.

  • Evite las frutas y verduras crudas o que hayan sido cortadas previamente, ya que pueden transmitir bacterias.

  • Evite el contacto con una persona que padezca una enfermedad contagiosa.

  • Mantenga a su hijo lejos de las multitudes.

  • Controle la temperatura de su hijo y consulte a su médico qué hacer si sube.

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