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Intolerancia a la Lactosa

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa es un trastorno causado por la carencia de una encima llamada lactasa. Las cantidades insuficientes de lactasa hacen que el cuerpo no sea capaz de digerir la lactosa, un azúcar que se encuentra en los productos lácteos.

La lactasa normalmente se produce en el intestino delgado, donde se descompone en lactosa de una forma que puede ser absorbida por la sangre. La falta de lactasa puede causar síntomas de incomodidad para algunas personas. Se dice que las personas que presentan estos síntomas tienen intolerancia a la lactosa.

De 30 a 50 millones de estadounidenses (adultos y niños) tienen intolerancia a la lactosa. La enfermedad afecta a algunas poblaciones más que a otras:

  • El ochenta por ciento de todos los afroamericanos y nativos americanos tienen intolerancia a la lactosa.

  • El noventa por ciento a cien por ciento de los asiático-americanos tienen intolerancia a la lactosa.

La intolerancia a la lactosa es menos común entre las personas de descendencia del norte de Europa.

¿Qué causa la intolerancia a la lactosa?

Las enfermedades digestivas o las lesiones del intestino delgado pueden reducir la cantidad de producción de enzimas, y son la causa usual de intolerancia a la lactosa en niños pequeños. Sin embargo, la mayoría de los casos de intolerancia a la lactosa en adolescentes y adultos se desarrolla a lo largo de muchos años.

¿Cuáles son los síntomas de la intolerancia a la lactosa?

A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la intolerancia a la lactosa. Sin embargo, cada persona puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas comunes, que comienzan aproximadamente de 30 minutos a dos horas después del consumo de alimentos o bebidas que contienen lactosa, pueden incluir:

  • náuseas

  • cólicos

  • distensión gaseosa

  • gases

  • diarrea

La intensidad de los síntomas varía según la cantidad de lactosa consumida y la cantidad que cada individuo puede tolerar.

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Siempre consulte al médico de su hijo para el diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica la intolerancia a la lactosa?

Los exámenes de diagnóstico que se utilizan con más frecuencia (realizados en pacientes ambulatorios en el hospital, en la clínica o en el consultorio del médico) para medir la absorción de la lactosa en el aparato digestivo incluyen los siguientes:

  • prueba de tolerancia a la lactosa
    Este examen mide la absorción de la lactosa en el aparato digestivo. El paciente bebe un líquido con lactosa en ayunas. Luego se examina la presencia de lactosa en las heces diarreicas durante las siguientes 24 horas.

    La lactosa no digerida, fermentada por las bacterias del colon, crea ácido láctico y otros ácidos grasos, que pueden ser detectados con una simple muestra fecal, junto con la glucosa, como resultado de la lactosa no absorbida.

  • prueba de hidrógeno espirado con lactosa
    El paciente toma una bebida con alto contenido en lactosa. Luego se analiza el aliento a intervalos regulares para medir la cantidad de hidrógeno. La lactosa no digerida en el colon es fermentada por las bacterias, y origina la producción de varios gases, incluyendo el hidrógeno. Cuando existen niveles altos de hidrógeno en el aliento, se diagnostica la digestión inadecuada de la lactosa.

Tratamiento de la intolerancia a la lactosa

El tratamiento específico para la intolerancia a la lactosa será determinado por el médico de su hijo basándose en lo siguiente:

  • la edad de su hijo, su estado general de salud y sus antecedentes médicos

  • la gravedad de la enfermedad

  • la tolerancia de su hijo a determinados medicamentos, procedimientos o terapias

  • sus expectativas para la evolución de la enfermedad

  • su opinión o preferencia

Aunque no hay un tratamiento para mejorar la capacidad del cuerpo de producir lactasa, los síntomas causados por la intolerancia a la lactosa con frecuencia pueden controlarse con una dieta apropiada. Además, el médico de su hijo puede sugerirle que tome enzimas de lactasa.

Calcio para niños con intolerancia a la lactosa

El calcio es esencial para el crecimiento y la reparación de los huesos a lo largo de la vida, y se ha recomendado como medida preventiva de otras enfermedades. Debido a que la leche y otros productos lácteos son fuentes importantes de calcio, los padres deben asegurarse de que sus hijos y adolescentes con intolerancia a la lactosa obtengan suficiente calcio con dietas que no incluyan nada o incluyan muy pocas cantidades de leche.

La cantidad recomendada de ingestión diaria de calcio (su sigla en inglés es RDA), que reveló en 2004 el Academia Nacional de Ciencias (National Academy of Sciences), varía según el grupo etáreo:

  • De 0 a 6 meses, 210 mg

  • De 6 meses a 1 año, 270 mg

  • De 1 a 3 años, 500 mg

  • De 4 a 8 años, 800 mg

  • De 9 a 18 años, 1300 mg

Muchos alimentos no lácteos con alto contenido de calcio incluyen:

  • vegetales verdes, como el brócoli y la col (las acelgas, las espinacas y el ruibarbo no se incluyen debido a que el cuerpo no puede utilizar su contenido de calcio porque contienen sustancias llamadas oxalatos, las cuales inhiben la absorción del calcio)

  • pescados con espinas suaves y comestibles, como el salmón y las sardinas

  • el yogur con cultivos activos puede ser una buena fuente de calcio para muchas personas que tienen intolerancia a la lactosa, ya que la evidencia demuestra que los cultivos bacterianos usados para hacer el yogur producen algunas de las enzimas de lactasa requeridas para la digestión adecuada

El médico de su hijo puede recetar un suplemento de calcio si su hijo no obtiene suficiente calcio de su dieta.

La vitamina D es necesaria para que el cuerpo absorba el calcio; por lo tanto, la dieta de su hijo debe proporcionar cantidades adecuadas de vitamina D. Las fuentes de vitamina D incluyen los huevos y el hígado. La luz solar también es una buena fuente de vitamina D.

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